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lunes, 10 de octubre de 2011

La amistad en el matrimonio

EN EL SITIO "EL SIGLO" ENCONTRÉ UN POST MUY INTERESANTE A VER SI LES GUSTA

                                                     
Por: María De Lourdes Solís Carrera/El Siglo De Durango/Durango 
Cuando se habla de matrimonio, generalmente se mencionan las palabras amor, deber, compromiso, responsabilidad, fidelidad, dinero, etc., pero nunca se comenta la palabra amistad. Tú amas a tu esposo o tú amas a tu esposa, pero ¿se divierten juntos? ¿Conversan? ¿Le compartes tus problemas o prefieres hacerlo con una hermana o amiga? ¿Él se siente más a gusto con los amigos que contigo?
Para mí, el plato fuerte de la vida es la “amistad” y está enraizada hasta lo más profundo del alma. Es además una forma de amor que va de un máximo a un mínimo, un afecto sereno, transparente, hecho de confianza y entrega, que se pule con el tiempo, se corrige y se perfecciona. “En la amistad hay virtud y veracidad”.
La convivencia es, ante todo, compartir, tomar parte en la vida ajena y hacer partícipe de la propia al otro. Y entonces ¿por qué es un asunto tan importante y difícil éste de la convivencia? Porque la vida diaria sigue siendo la gran interrogación. Soy de las que piensan que la fuente cultural de la convivencia es la familia.
La vida familiar en general se ve surcada hoy por experiencias dramáticas que dejan la existencia herida, destrozada y abierta a todo tipo de desavenencias. En algunas de mis conferencias me he atrevido a comentar que las rupturas conyugales son uno de los cánceres sociales de nuestros días. Y se debe, tal vez, a los amores livianos, “light”, epidérmicos, hechos con materiales fáciles de derribar.
En la convivencia diaria, en la travesía de lo carismático a lo institucional, porque el “matrimonio” es una institución, aun en estos tiempos críticos, es esencial el cuidado de los detalles diarios, para evitar una consecuencia grave e irreparable.
A menudo nos preguntamos ¿por qué se aburre el matrimonio?Existen muchas, muchísimas razones por las que una pareja empieza a aburrirse: la preocupación diaria por salir adelante; los hijos con toda la responsabilidad que significan; el trabajo; la situación económica, en fin, todos los problemas que se presentan en la vida de un matrimonio pueden llegar a ser tan agobiantes, que en ocasiones lo único que se desea es evadir todo esto.
Así, cuando el esposo llega por la noche, no vemos al amor de nuestra vida, ni él tampoco, sino a alguien con quién compartir, por ejemplo, el problema de la renta, de los hijos, en fin, estamos malhumoradas, cansadas y, por qué no, a veces que nos pide de cenar hemos sido capaces de aventarle el plato.
Él ve en la esposa a la causante de que no pueda descansar los domingos, y no considera que ella ha permanecido toda la semana trabajando en el hogar, o quizá también cumple una jornada fuera de éste. Si salen a pasear solos, en lugar de dejar los problemas en casa, los llevan con ellos, y lo que es todavía peor, convierten aquella “convivencia” en una terrible discusión. La pareja en algún momento de su vida en común se olvidó de la amistad. Y el aburrimiento es la puerta al desamor.
Un matrimonio está en el umbral del fracaso cuando la vida en común se llena de silencio. La risa, el entusiasmo y la magia, simplemente, se han evaporado. Lo único que queda es la monotonía, el fastidio y largos momentos plagados de mudas quejas que son como un ave negra que revolotea encima de nuestras cabezas.
Todos conocemos a esas parejas en las que el aburrimiento ha entrado a sus vidas. Son aquellas que nunca pueden salir solas, siempre tienen que invitar a otras personas para poder pasar un rato ameno. Cuando tienen alguna celebración, la lista de invitados es enorme. Son también las que si van a un restaurante parece que están comiendo veneno, porque ni de chiste sueltan una sonrisa, mucho menos una carcajada. Nunca se toman de la mano; peor aun, han perdido la capacidad de divertirse juntos y solos. ¡Se han olvidado de ser amigos!
Si tu esposo y tú han olvidado lo anterior es el momento de empezar a recordarlo, si quieres que tu matrimonio progrese y deseas ser feliz con el hombre y/o la mujer que elegiste para esposo(a). No será fácil, puedes intentarlo. Pero además debes recordar que una de las más hermosas manifestaciones de amor es la amistad.
Los amigos comparten triunfos y fracasos, con críticas propositivas, reconociendo los logros y entendiendo cuando se fracasa. No perder de vista la importancia que tiene, que se admiren mutuamente. Respeten sus respectivos espacios. Y si hay algo qué festejar, salgan ustedes solos, diviértanse. Piensen que es una ocasión mágica y que ustedes son dos compañeros que la saben pasar genial cuando están juntos. Disfrútense ambos, guarden las inhibiciones y los temores en un baúl y por una vez en la vida, déjense llevar por la maravilla de gozar como los mejores amigos.
Por último, quiero compartir con ustedes:
“Aprender a vivir no es lo único importante, es lo más importante”.
María de Lourdes Solís Carrera


sábado, 18 de junio de 2011

Apagarse o avivarse:

Cómo mantener vivos el romanticismo y la aventura en su matrimonio.

FUENTE - ENLACE

http://www.ag.org/enrichmentjournal_sp/200901/200901_038_Fizzle_sizzle.cfm 

Por Dennis Rainey
El presentador de un programa de entrevistas por televisión estaba entrevistando a una de las principales estrellas masculinas de Hollywood, un hombre conocido por su imagen romántica. El conductor le preguntó: “¿Qué hace a un gran amante?”
“Dos cosas”, respondió la estrella. “En primer lugar, es un hombre que puede satisfacer a una mujer durante toda su vida. Y es un hombre que puede satisfacerse con una mujer durante toda una vida.”
Qué gran respuesta. Para construir un matrimonio duradero de unidad e intimidad, usted y su cónyuge tienen que estar comprometidos a satisfacer mutuamente sus necesidades físicas y emocionales, durante toda una vida. Y una de esas necesidades es el romanticismo.
A fin de cerciorarse de que no olvidáramos la importancia del romanticismo, Dios dedicó todo un libro de la Biblia — Cantar de los Cantares — a ese tema. Leer este libro poético es como escuchar a hurtadillas un diálogo romántico entre un hombre y su esposa. Salomón describe su amor como un fuego ardiente. “Las muchas aguas”, afirma él, “no podrán apagar el amor” (Cantares 8:7).1
Necesitamos ese fuego en nuestros matrimonios. El problema es que dentro del primer año o dos después de la boda, las llamas románticas que ardieron tan brillantemente durante el noviazgo parece que se desvanecieron en brasas tenues.
El amor romántico es parte del carácter de Dios. Nos hizo a su imagen, y nos dio emociones. Tal como nos atrae a seguirlo y expresarle nuestro amor, así un esposo y una esposa intentan ganar el afecto el uno del otro. En muchos aspectos, los esposos y esposas siguen el modelo de cómo Dios busca a las personas.
Entre tanto que no podemos basar el matrimonio sólo en sentimientos románticos, tampoco podemos negar nuestra necesidad de cercanía e intimidad. Sin esas cualidades en su relación, una pareja se dejará arrastrar al aislamiento.
Salomón también emplea la metáfora de la viña para describir el amor romántico. En Cantares 2:15, él describe las “zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne”.2 Esos ladrones hurtan el fruto del amor antes que una pareja tenga la oportunidad de disfrutarlo.
Los pastores son muy vulnerables a esas zorras. Además de los cambios normales del matrimonio — conflictos no resueltos, expectativas irreales, e hijos jóvenes que los dejan rendidos — el peso del ministerio pastoral es una de las misiones más difíciles en la vida. El programa de trabajo sólo puede suscitar tensiones en el hogar. Un pastor me dijo: “Nos hemos convertido en ministros porque tenemos esta gran pasión de cuidar y amar al pueblo para Cristo. Haremos lo que sea necesario, y a veces nos equivocamos. Ponemos tanta energía en el trabajo de la iglesia que no nos damos cuenta de lo que estamos haciendo a nuestra propia familia y a nuestra propia vida e hijos.”
Jamás olvidaré cuando asistí a la reunión durante todo un día de un grupo de atención de más de veinte pastores. Durante horas analizamos los asuntos familiares y lo que necesita hacer la iglesia para fortalecer a las familias. Al final del día pregunté: “¿Cuál es su mayor necesidad en cuanto al fortalecimiento de las familias en su iglesia?”
No estaba preparado para la respuesta que dieron esos pastores. Casi al unísono dijeron: “Mi matrimonio y familia”. El ministerio estaba exigiendo una cuota increíble a las familias de estos hombres.
En otra ocasión conversé con un grupo de esposas de pastores. Les pregunté qué consejo darían a los pastores jóvenes y a sus esposas sobre el matrimonio. He aquí algunas de esas respuestas:
  • “Hacer de las salidas una prioridad; vea si usted puede salir sin hablar de la iglesia. Diga a su esposo que si está en casa para (una hora razonable), usted hará que sea digno de su tiempo.”
  • “Aconséjeles que se cuiden primero como pareja. Tienen que recordarse a sí mismos como aconsejan a otros, particularmente a los no casados, que ellos deben centrarse en su unidad en Cristo.”
  • “Conversen. Asegúrese de que algunas de sus actividades no están relacionadas con la de la iglesia (tenga una vida fuera de la iglesia). Ríanse de las cosas en vez de ponerse a la defensiva.”
  • “Sea quien es, no lo que otros esperan que sea”.
  • “Oren a fin de desarrollar límites saludables para ustedes dos; lo que Dios querría que ustedes hicieran para protegerse de ser consumidos por otros. Ustedes desean ayudar a todos, pero sin límites saludables, los dos sufrirán.”
  • “Pase un día en familia una vez a la semana. Lean y aprendan juntos”.
  • “Cada semana separe al menos de tres a cuatro horas para pasarlas juntos hablando de lo que es importante, de lo que está sucediendo esa semana, y de las preocupaciones, también haciendo algo divertido. Oren juntos diariamente.”
¿Reconoce el deseo entre líneas que estas mujeres tienen de una relación real con el esposo? Quieren conexión. Quieren romanticismo. Quieren que su matrimonio sea una prioridad.
Si quiere reponer algunas chispas en su relación, tengo algunos consejos:

Trate de satisfacer las necesidades romÁnticas de su esposa

Vuélvase un estudiante de su cónyuge. Aprenda qué le complace a él o a ella. ¿Sabe usted que los hombres y las mujeres ven el romanticismo a través de distintos lentes? Para confirmar esto, la próxima vez que esté en el estudio bíblico o en la clase de escuela dominical, divida a los hombres y a las mujeres en dos grupos, y pregunte: “¿Qué gestos románticos le gustaría que su cónyuge tuviera para usted?”
Le garantizo que, si son sinceros, los hombres se concentrarán en la intimidad física: “Vestirse con ropa de atractivo sexual”, o “salir desnudos mi encuentro a la puerta delantera”. Las mujeres, sin embargo, dirán: “Llevarme a un restaurante romántico alumbrado por velas”; “emplear tiempo paseando conmigo”; o “sentarnos frente al fuego y acurrucarnos”. La vista y el toque motivan a los hombres; las mujeres quieren desarrollar una relación.
El satisfacer las necesidades románticas de su cónyuge implica algo más que comprender las diferencias entre el hombre y la mujer. También significa recordar lo que le complace a él o a ella. Y eso significa sacrificar sus necesidades para satisfacer las de su cónyuge. El egoísmo y el romanticismo no se mezclan bien.

Haga del romanticismo una prioridad en su relaciÓn

Todo lo de valor o todo lo que requiere un compromiso de tiempo encuentra un lugar en su programa. El romanticismo debía encontrarlo también. Siéntese esta noche con su cónyuge y su calendario. Encuentre un tiempo en las próximas dos semanas en el que ambos puedan salir. Cerciórese de poner por escrito la fecha. Si usa un plan diario o una agenda, ponga la información. Este ejercicio hará que ambos tengan la expectativa del tiempo que pasarán juntos.
Esto también significa dejar tiempo en su programa para las relaciones sexuales. Una razón de que tantas camas matrimoniales parezcan congeladas o aburridas es que las parejas no tienen tiempo para las relaciones sexuales. Afrontémoslo. Hoy nuestros trabajos y negocios parecen obtener lo mejor de nosotros. Nuestros hijos por lo general obtienen lo mejor de nosotros. Aun el trabajo de la iglesia puede obtener lo mejor de nosotros. Pero el añadir romanticismo y aventura a nuestros matrimonios rara vez obtiene lo mejor de nosotros.

Haga de su hogar — y en especial de su dormitorio — un marco creativo para las relaciones sexuales

Su dormitorio debe ser un rincón privado, seguro, y romántico, no un lugar donde el esposo repare su motocicleta o los niños se reúnan para jugar a las figuritas de plastilina.
Cuando teníamos los niños en la casa, Bárbara y yo trabajábamos duro para guardar algo de lo mejor de nosotros para el otro. Nuestros hijos aprendieron a través de los años que mamá y papá muchas veces querían tener veladas tranquilas solos. Cuando los niños ya eran jóvenes, a veces convertíamos la cocina en el restaurante famoso y de alto nivel La Habitación Arcoiris Rainey. Dejábamos que cada hijo pidiera una comida especial de un menú especial. Bárbara y yo servíamos como el jefe de cocina y la camarera, y los niños pasaban un gran rato aprendiendo un poco sobre comer fuera de casa.
Más tarde en la noche, sabían que tenían que permanecer en sus cuartos salvo para ir al baño. A las ocho de la noche, Bárbara y yo convertíamos nuestro dormitorio en nuestro café romántico, completo, con una pequeña mesa, velas, y flores. Allí podíamos comer, conversar, y relajarnos. Mientras nos comunicábamos, nos recordábamos qué era lo que nos atraía de cada uno, el romanticismo tenía la oportunidad de inflamarse. No teníamos que preocuparnos por una niñera y ni teníamos que salir de casa para salir solos.

Busque maneras creativas de transmitir amor y compromiso a su cÓnyuge

Cuando dos personas están saliendo juntas y considerando el matrimonio, muchas veces se acercan de forma creativa para cortejarse y atraerse. Hablan por teléfono, envían notas y flores, y planean salidas especiales. ¿No es una vergüenza que este noviazgo se apague en el espacio de pocos meses después de la boda? Tenemos que cortejar a nuestro cónyuge con el mismo entusiasmo.

Planifique algunas salidas especiales o fines de semana juntos

Usted pudiera estar pensando: ¿cómo puede usted planificar el romanticismo? Se supone que sea espontáneo. A veces eso es cierto. Pero nos asombramos del número de parejas que conocemos que rara vez emplean tiempo significativo juntos. Muchas parejas que asisten a nuestras conferencias matrimoniales Un Fin de Semana para Recordar dicen que no han tenido una salida en más de un año. Aun más conmovedor es el hecho de que algunos no se han ido solos juntos desde su luna de miel. ¿Cuánto tiempo ha sido para usted?
Conozco a un hombre que planeó una salida romántica como sorpresa para su esposa. Unas dos semanas antes de que se fueran, comenzó a esparcir pequeñas pistas alrededor de la casa. Usando las indicaciones que él le dio, ella hallaría esas pistas y las recogería.
Por último, ella tomó todas las pistas y armó las piezas que formaban un mapa de Nueva Inglaterra. Entonces el esposo le dijo lo que estaba ocurriendo y que para lo único que tenía tiempo era para hacer las maletas y dar un beso de despedida a sus hijos. Partieron y pasaron su décimo aniversario de bodas en Nueva Inglaterra. Su esposa sigue hablando de ese viaje, y está lista para otro.
Reavivar el romanticismo en su matrimonio no requiere muchísimo dinero, y a menudo ni siquiera toma mucho tiempo. Lo que se necesita es un compromiso a largo plazo para hacerlo. Como un buen fuego en la chimenea, el romanticismo necesita atención y combustible. Tome algo de tiempo hoy y lance otro leño al fuego; el calor vale la pena.

domingo, 24 de abril de 2011

Cómo ser una mejor esposa


Cómo ser una mejor esposa
Ser una mejor esposa puede llevar a una mejor interacción, más íntima y sana, e impactar en áreas que nunca imaginaste.

En una pareja, tus deseos, aunque son importantes, son secundarios con respecto a las necesidades de la pareja como unidad. Ser una mejor esposa significa no buscar siempre la satisfacción personal, sino la de buscar apoyar, amar y potenciar a la familia.
Tener un centro espiritual saludable es la base de todo.

La familia debe ser un regalo y un tesoro único. Debes dar lo mejor de ti todos los días. Tienes que estar dispuesta y saber que puedes estar poniendo todo tu amor, atención y esfuerzo por algo que puede no reportar satisfacción a corto plazo. El objetivo debe ser lograr paz a largo plazo, intimidad, alegría, afecto, etc. y la única manera de lograrlo es comprometerse a seguir un objetivo a largo plazo.

Ser una esposa mejor es comprender las individualidades e inculcar la necesidad de un plan en conjunto donde la suma de los esfuerzos lleven a un objetivo provechoso común.

Ser una mejor esposa significa tener maneras efectivas de comunicarse con tu compañero o miembros de la familia. No impongas tu manera de pensar. Conversa y discute, llega a un acuerdo.

Eres la líder de la familia, actúa como tal.

Por sobre todo, recuerda que todo se basa en el amor mutuo. Recuerda que todo lo que decimos y hacemos son expresiones de amor. Está siempre dispuesta a conversar. No hay nada de malo en ser vulnerable.

Con información de: biensimple.com

10 consejos para estar juntos




10 consejos para estar juntos
Todos los días nos despertamos con la noticia que fulanito o sultanita están por divorciarse, cuando estamos por contraer matrimonio nos asalta la duda sobre qué nos depara el futuro y aunque pensamos siembre en el "para toda la vida" las cosas no suceden como esperamos. Al cuestionar a los expertos nos comentan los siguientes consejos para mantener una relación armoniosa y duradera:

1-Saber perdonar
Para que una relación funcione hay que perdonar y olvidar las cosas malas del pasado. El perdón tiene dos etapas: El inmediato que es verbal y el más difícil y largo que es olvidar. Una pareja que mira hacia el futuro, tiende a adoptar posiciones moderadas y conciliadoras.

2- No sacar la lista de agravios
Evite echarle en cara a su pareja esa colección de pequeños y grandes errores, defectos y fracasos que se acumulan tras un tiempo de convivencia. Este inventario de cosas negativas es muy destructivo e impide el diálogo.

3- Estar bien con uno mismo
Para ser felíz hay que saber lo que uno quiere y espera de la vida. La persona inestable, sin valores, poco realista y básicamente insatisfecha, dificilmente pueda establecer una relación de pareja sólida y madura.

4- Huir del aburrimiento
La monotonía es el peor enemigo del matrimonio. La vida de una pareja debe estar llena de proyectos compartidos: los hijos, la casa, el trabajo. Esto le da sentido a la vida en común. Una pareja sin proyectos es como una película sin argumento.

5- Evitar discusiones innecesarias
Acostúmbrese a callar en los momentos difíciles. La discusión que sólo sirve para descargar una bronca pero que no apunta a lograr una solución es negativa. Trate de charlar más y discutir menos.

6- No poner el sexo en primer lugar
Cuando este tema ocupa el centro de la vida de la pareja, tarde o temprano se cae en la infidelidad o los celos enfermizos. El matrimonio que se obsesiona por mantener la pasión de los primeros tiempos, va camino al fracaso. La relación sexual va cambiando y sólo tiene sentido si sirve para comunicarse.

7- Controlar lo que se va a decir
Cuidado con los momentos de enojo, los insultos y las palabras fuertes pueden abrir heridas que no se olviden en muchos años. si siente demasiada bronca, mejor deje la discusión para otro momento.

8- Usar la voluntad
Es imprescindible educar la voluntad, en una pareja hay que estar siempre dispuesto a dar aunque no se obtenga gratificación inmediata.

9- Practicar tu edificación espiritual
No importan que religión practiques, si mantienes una armonía entre tu vida y tus creencias, entre lo que consideras bueno y malo y entre la confianza que te da el creer en un ser superior, sabrás salir adelante en cualquier situación.

10- No te olvides de tu individualidad
Antes que ser esposa eres persona, antes de ser madre, eres persona, antes de ser amante, eres persona, piensa en ti como lo más valioso y no permitas que otros, ni siquiera tu esposo o tus hijos tengan prioridad antes que tu propia estabilidad y satisfacción, puede parecer un poco egoísta, pero solo si eres feliz podrás hacer a otros felices.       

Fuente: mujer.com